Misteriosos vinos de Transilvania

Muchos saben que Rumania tiene un rica tradición vitivinícola que ha dado a sus vinos cierta reputación en el extranjero también y hoy día produce una amplia gama de ellos cuya diversidad es sin duda uno de los rasgos distintivos  de la considerable oferta de este país de la parte oriental del Viejo Continente. 

 

Escribe Dr. József Kosárka / Desde Cund - Provincia Mures, Rumania especial para LYG 

Durante largo tiempo el vino rumano no se ha perfilado como uno con mayor demanda en el mercado extranjero debido, ante todo, a la escasez de aquellos que no dejan indiferente a los consumidores curiosos en busca de nuevas experiencias sensoriales.  Sin embargo, últimamente hay señales que parecen indicar el cambio de esta situación, a causa del lanzamiento de tintos con distintivos rasgos de carácter elaborados a partir de la feteasca neagra que son de alta expresión.

Esta variedad es originaria de Transilvania donde viene siendo cultivada desde hace muchos siglos y dando vinos que han sido elementos comunes en las mesas medievales de las comidas de la alta nobleza. (En los archivos se encuentra  varias referencias a esta varidad mencionando, en húngaro como Fekete Leányka, por ejemplo, la familia Hunyady entre cuyos miembros en el siglo XV  se ha destacado János y Mátyás, gran estratega militar y afamado rey de Hungría, respectivamente.)

Se trata de una cepa rigurosa que ha sobrevivido la epidemia de filoxera y viene siendo bastante resistente a las sequías y heladas. Se acomoda bien en suelos calizos y de granito, no es sensible al mildiu pero sí a la podredumbre gris. Se cultiva generalmente en vaso, se bota temprano y se madura a mediados de septiembre. Tiene hojas con forma de corazón, los racimos cilindrico-cónicos son compactos y de tamaño medio. Las bayas son pequeñas y de color azul oscuro con tonalidades violetas, de pulpa gruesa y carnosa. Se caracteriza por contenido de azúcar y acidez altos. Por lo general, da vinos balanceados de color rubí con destellos granate y de taninos marcados asi como de viva acidez. En nariz se muestra complejidad con aromas de frutas negras (zarzamora, ciruela). En boca despliega profundidad de sabores de frutas silvestres (mora, endrina) con notas especiadas (pimienta negra, clavo de olor). Aquellos pasados por envejecimiento en barricas de roble suelen ser más elegantes y evolucian bastante bien.

Tradicionalmente se la cultivaban en las zonas productoras de la tierra legendaria del conde Drácula (en la parte sur oriental del país) y posteriormente se ha propagado hacia otras regiones como Dobroudja (Dealurile Dobrogei), Muntenia y Oltenia (Dealurile Munteniei si Olteniei) y Banat (Dealurile Banatului).

En esta última se encuentra ubicada la bodega de Géza Balla (localidad: Paulis) cuyo Feteasca Neagra Stonewine (Doc - Minis) es un ejemplo destacado de las carácterísticas propias de la variedad. La materia prima de la añada de 2012 proviene de un pago cuyo suelo es pedregoso y tiene orientación sur-occidente.  El rendimiento ha sido unas 3.5 toneladas de uva por hectárea, se llevó a cabo fermentación espontánea y la crianza se realizó en barricas de roble pequeñas (alc.: 14,0% vol., acidez: 5,8 g/l, azúcar residual: 2,0 g/l, pH: 3,4). Se han producido unas 10 mil botellas. La bodega de este productor húngaro, que fue fundada en 1999, dispone de doce variedades diferentes  y hoy día cuenta con 120 hectáres de viñedo propio en cuya inmensa mayoría (80 por ciento) se cultiva variedades tintas, siendo la feteasca neagra la que muestra la mayor superficie plantada (15 por ciento). El enfoque de este reconocido productor hoy día está también en obtener la máxima expresión de la kadarka, la delicada variedad ancestral de Hungría, logrando demostrar que ésta es capaz de producir  vinos de igualmente alta calidad.

Otro vino ejemplar sobresaliente es elaborado por la bodega Petro Vaselo que es propiedad de una familia italiana y ha comenzado plantar sus primeros viñedos - también en la región de Banat (Provincia Timis) - hace solo una década. En la actualidad esta posee 172 hectáreas y su gama de productos incluye diez diferentes vinos (dos blancos, un rosado, cinco tintos, dos espumosos). Su Melgis (100% feteasca neagra - Doc Recas) de la  añada de 2012 ha sido fermentado y criado (7 meses) en cubas y barricas de madera (alc.: 14,0%, acidez: 5,4 g/l, azúcar residual: 2,2 g/l). Es elegante y de gran complejidad. En nariz es intenso con aromas de cedro, en boca es carnoso e marcadamente frutal. Goza de taninos finos y de buena acidez.

La bodega Davino es de otra región (Muntenia) y sus inicios se dieron en 1999 en la localidad de Ceptura donde hoy día tiene 68 hectáreas de plantación que cuentan también con viñas de más de 40 años de edad. Trabaja solo con seis variedades (tres blancas, tres tintas) cuyo cultivo se conduce en forma orgánica y biodinámica.

Su Monogram de la  añada de 2013  (100% feteasca neagra - Doc Dealu Mare) es uno que refleja casi perfectamente el carácter y el potencial de esta variedad, así como la personalidad del terruño del cual procede. En nariz  proyecta con intensidad mediana tonos de café tostado y fruta negra con toques ahumados. En boca sus taninos aterciopelados y la acidez fresca proporcionan un vino elegante con sabores a cereza y chocolate negros asi como ligeras notas de suelo de bosque. Su cuerpo se integra perfectamente el alcohol (14,6%).

En Rumania las cualidades climáticas y geográficas son excelentes para el cultivo de la vid. Su relieve está dominado por las cadenas de los Cárpatos y el resto está formado por llanuras y suaves colinas fértiles. El clima es variado según las zonas geográficas oscilando entre el verano de mucho calor y el invierno bastante frío. La uva crece en lugares con insolación abundante y protegidos de vientos donde el suelo es dominantemente arenoso y rocoso de muy buen drenaje.

En cuanto a la situación del sector vitivinícola de Rumania, hay que mencionar que ésto tuvo un quiebre durante el régimen autoritario (1948-1989) en el cual las granjas estatales y las cooperativas privilegiaron - al igual que en otros países del bloque oriental - más la cantidad que la calidad. (La excepción tal vez sea el caso del dulce Grasa de Cotnari que ha venido logrando mantener la tradición y seguir exportando a mercados europeos y de ultramar.) Posteriormente - en los primeros años del proceso de transición – el mayor problema ha sido la atomización de la propiedad a la hora de restituir los terrenos a sus legítimos propietarios y la falta de inversiones.

Actualmente este país, que reúne paisajes de montaña idílicos y un gran tesoro medieval arquitectónico, tiene alrededor de 180 mil hectáreas de superficie de viñedo  que están repartidas en ocho regiones vinícolas. Se vinifica una media anual (2011 a 2016) de 4,1 milliones de hectolitros de vino y se exporta el 4% de la producción total. Las variedades con la mayor extensión cultivada son las feteasca regala, feteasca alba, aligoté y merlot (la participación de la feteasca neagra es de unos 1,5%).

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