La Academia del Pisco: nuevo presidente y nuevos planes

El productor y empresario Martín Santamaría conduce ahora la institución dedicada a defender la peruanidad del pisco y su cultura. Se ha propuesto modernizarla y poner al alcance del mundo el enorme bagaje de investigación desarrollado por sus miembros.

 

 

Entrevista de Manuel Cadenas Mujica / Fotos: Mary Sáenz

Martín Santamaría es un ingeniero y empresario que hace poco más de una década cambió radicalmente el rumbo de su vida al decidir que, en adelante, haría pisco. Y qué pisco: 4 Fundos es uno de los favoritos de casa –de muchas casas–, un puro de uva italia que cultiva y destila con fervor en la zona de Mala, al sur de Lima, y que ha merecido premiaciones internacionales por una calidad que –a diferencia de otras marcas con iguales lauros cuyos nombres prefiero olvidar– se refrenda en cada botella y cada copa.

El pisco de Martín es honesto. De cabo a rabo. El quebranta con que amenaza ampliar su línea pisquera de seguro transitará por esa misma senda transparente. Por eso, su nombramiento como presidente de la Academia del Pisco provoca entusiasmos entre quienes esperan que la primera denominación de origen del Perú por fin se encamine en una institucionalidad sólida.

¿Qué significa para un productor pisquero haber sido nombrado presidente de la Academia del Pisco? “Ser miembro de la Academia ya es un placer y un honor, porque mi alma está puesta en el pisco. Colaborar con un granito de arena desde lo académico, un orgullo y un encargo importante. El pasado 7 de abril, como había que renovar la junta directiva, pues son periodos de dos años, los miembros decidieron nombrarme como presidente, a Marco Zúñiga como vicepresidente y a César Franco ‘Cato’ como secretario. Comenzamos a ejercer funciones desde ese día, y aunque todavía falta la ceremonia oficial de investidura, ya venimos trabajando con algunos planes e ideas desde el mes pasado”.

No ignora Martín que se conoce poco sobre la Academia, porque ese término en nuestro país tiene connotaciones mucho más utilitarias, y no se hace referencia al real sentido, “académico” del término. “Sí, muchas personas me han preguntado dónde se dictan los cursos, dónde puede ir uno a visitar la Academia. Es un grupo de profesionales ‘académicos’ cuyo objetivo es defender la peruanidad del pisco, pero además difundir, investigar y desarrollar sobre la cultura, la tradición y la historia asociada a nuestra bebida de bandera. Hay miembros que son historiadores, abogados, arquitectos o ingenieros como yo, conocedores del arte, de museos, etcétera. La idea es reunir esas especialidades y generar información para ponerla a disposición del Perú y mundo, con relación a la cultura y a la tradición del pisco”.

Un conocimiento multidisciplinario. “Sí, aunque la mayor cantidad es de carácter histórico, desde la llegada de las cepas, dónde y cómo se cultivaron en el Perú, qué productos se ofrecían desde la primera elaboración de vinos, quiénes fueron los primeros destiladores. Uno de los hitos es el famoso testamento de Pedro Manuel 'el Griego', un documento hallado por Lorenzo Huertas, uno de los fundadores de la Academia, con varios libros publicados sobre la cronología del pisco. Es una joya histórica impresionante, porque es uno de los documentos más tempranos que muestra el origen de los destilados en el Perú. En ese testamento, del 13 de abril de 1613, Pedro Manuel deja en herencia aguardiente y pailas ‘aguardienteras’, como dice textualmente. Con otros cronistas, como Garcilaso de la Vega o Bernabé Cobo, tenemos documentados todos los hitos históricos hasta los tiempos modernos”.

 

LA ACADEMIA Y LA COYUNTURA

Actualmente, la Academia tiene veinticuatro miembros, aunque empezó con solo cuatro en 2003. “Fue fundada por el historiador Lorenzo Huertas; Gonzalo Gutiérrez, que ha sido nuestro canciller y es actual embajador en Bélgica;  Johnny Schuler, conocido pisquero, catador y difusor del pisco; y Guillermo Vera, que tiene la historia del Morris Bar y otras publicaciones sobre el pisco. Luego se han ido adhiriendo nuevos miembros que han ido enriqueciendo la producción en términos de historia, tradición y cultura”.

- Dentro de la institucionalidad del pisco, que es tan variada y cuyos roles no se terminan de entender: Conapisco, el Consejo Regulador del Pisco, Indecopi… ¿cuál es el lugar en que se ubica la Academia del Pisco? ¿Cómo se articula en este concierto?

Todo lo que has mencionado, a lo cual añado las asociaciones de productores de pisco, el mismo Promperú, son instancias técnicas asociadas a las normas de producción, la exportación, etcétera, pero faltaba realzar la tradición desde un punto de vista cultural. Lo que tratamos de hacer es encajar dentro de las normas y los esfuerzos hacia el exterior de Promperú o de Conapisco para articular las “familias” que giran alrededor del pisco (productores, prensa, gobierno, regulación, Indecopi), tratar de juntarlos. La ventaja que tiene la Academia es no ser una institución ni política ni con intereses sesgados, sino un grupo de académicos que están al servicio del pisco. Es una congregación natural de esfuerzos y por eso es una rótula natural en la familia pisquera. Creo que su función primaria es ser el centro de consulta de cualquier persona que no conoce del pisco y quiere enterarse.

- Vivimos una crisis regulatoria en el pisco. Y aunque no debiera, eso termina teniendo cierta incidencia en algunas discusiones sobre su peruanidad: si no se consigue custodiar una denominación de origen, de qué peruanidad estamos hablando, y viene todo un encadenamiento de ideas al respecto. ¿Tiene alguna posición la Academia sobre eso? ¿Trabajará sobre eso la nueva directiva?

Es una pregunta compleja. Aunque la Academia no toma posición política sobre la regulación, sino su intervención es de carácter cultural, tradicional, histórico, sí nos interesa que la industria del pisco camine bien, pues uno de sus pilares es defender la peruanidad del pisco, y eso parte por defender la denominación de origen, y esa no es una responsabilidad de la Academia, sino de la regulación, del Consejo Regulador con el Estado peruano, en el esquema que se decida que mejor le va a hacer a la DO. La posición de la Academia sigue siendo absolutamente neutral sobre lo que ocurra en el Consejo Regulador. Sin duda, nos preocupa y nos interesa mucho que se llegue a buen puerto y todo camine maravillosamente bien, pero la Academia seguirá produciendo documentos sobre historia, tradición y cultura. Por el momento no nos vamos a meter a opinar en regulación o normas técnicas. Sería distraernos de temas a los que debemos dar prioridad.

 

RESPUESTA FULMINANTE A LACOSTE

Hay un ejemplo reciente de la importancia que tiene y debe tener la Academia en términos culturales para nuestra denominación de origen. Se presentó en el marco de la publicación del libro del investigador argentino Pablo Lacoste, titulado maliciosamente “El pisco nació en Chile”. “Cancillería pidió a la Academia que preparase una respuesta. La Academia decidió sacar dos pequeñas publicaciones, porque tampoco se consideró que ameritase hacer todo un libro”, relata Martín Santa María.

- La investigación de Lacoste es profusa, pero no profunda.

Dos artículos, de Eduardo Dargent (“La discusión ridícula”) y de Gonzalo Gutiérrez (“El pisco no nació en Chile”), desarmaron un libro de 450 páginas, con diez años de investigación y un millón de dólares de inversión. Fueron muy contundentes, directos y basados en documentos históricos, no en percepciones o en una posición contra otra. Bases sólidas, documentadas, con el rigor de historiador. Es el aporte de la Academia.

- Y los argumentos de Lacoste están pegados con saliva.

El eje central de la tesis de Lacoste y su equipo es un testamento de 1733 de una hacienda, que decía “botijas de Pisco”. ¡Pero en el libro está mal escrito, pues aparece con minúscula (pisco), cuando en el testamento original aparece con mayúscula (Pisco)! Lo que denota naturalmente que eran botijas venidas de la ciudad de Pisco. Estaba bien el libro en ese sentido: son botijas de Pisco, ¡pero de la ciudad de Pisco! Líneas más abajo, incluso, el testamento habla de “aguardiente”. No es, entonces, como dice Lacoste, que le estuviesen llamando así al producto, con esa denominación, sino refiriéndose a botijas traídas de otro sitio. Ese es solo un ejemplo. Se publicaron los artículos y se cerró el tema. No había por qué hacer más aspavientos.

Loable labor, sin duda. No obstante, con sinceridad, ¿cuántos hemos leído estos artículos con la misma accesibilidad que el libro de Lacoste? ¿En qué espacios fueron divulgados? ¿Usó Cancillería este material con la mismo potencia que el vecino del sur? La respuesta cae de madura. Y la Academia, por su propia independencia –reconocida con este pedido de Cancillería–, se ha autoimpuesto una responsabilidad muy grande. Precisamente por eso, en esta nueva gestión, hay planes para darle nuevo impulso.

“Con esta experiencia y esta producción que viene realizando la Academia, en esta nueva etapa queremos modernizar el concepto y el formato para tener más potencia en la estrategia de comunicación. Porque ha estado produciendo mucho material interesante, pero no ha tenido los medios más eficientes para llegar a un mayor número de personas. Estamos construyendo un portal web, desarrollando una estrategia de comunicación y comenzando a trabajar en redes sociales, de modo que todo lo que ha producido la Academia pueda a llegar a más gente, no solo en el Perú, sino en el mundo, pues hay muchos interesados en todo el planeta. Es una parte del plan de trabajo, dar una imagen más fresca, un formato que la gente use y lea, y generar así mucha más cercanía, que la gente no la vea como un ente lejano o etéreo, estar insertos en la industria del pisco, más cerca de los productores, de los medios, del gobierno y sus instituciones, que la vean como un brazo cultural que pueda aportar en la difusión de la cultura y la tradición del pisco, y dar respuestas y despejar dudas cuando surjan controversias internacionales o internas”, adelanta Martín.

 

DE SU PROPIO BOLSILLO

Es decir, esta Academia pisquera se ha propuesto lograr con el conocimiento del pisco lo que la RAE ha logrado en cuanto al conocimiento de lengua. Porque, hay que decirlo, no hay público que conozca menos del pisco que el propio peruano, y Martín lo reconoce. “Sí, debemos partir por casa. Todos hablamos de que somos grandes conocedores de pisco, pero más allá de saber los tipos de pisco, las cepas o el proceso de producción, que es importante y es tarea de la Academia, también importa conocer la historia, por qué somos una tradición de pisqueros, por qué decimos que el pisco es parte de nuestra vida, de nuestra historia. No hemos descubierto el pisco hace quince años, tiene más de cuatrocientos años de historia. Eso debemos reconocerlo para poder incorporarlo en nuestra cultura”.

No es, pues, un problema de falta de investigación, sino de falta de divulgación, ligada inevitablemente al factor inversión (ojo, Ministerio de Cultura). “Hay mucho material que ha producido y sigue produciendo la Academia y que no está al alcance de la gente. Lo que haremos primero es hacerla más conocida, pues antes nos hemos dedicado a fortalecer la estructura interna. Y otro punto a reforzar es darle autosostenibilidad, porque hoy gran parte del impedimento para llegar al mundo, a la gente, dar acceso, es el financiamiento”.

A la fecha, y ojalá eso cambie, la Academia del Pisco no recibe ninguna partida del Estado para defender nuestro patrimonio cultural. “Todos los trabajos los autofinanciamos los propios miembros, pero eso tiene una limitación grande”.

- ¿Ninguna institución académica, ninguna universidad, se ha comprado este pleito como para auspiciarlos?

No. Recibimos apoyos puntuales, préstamos de locales para los eventos…

- O sea, frente al millón de dólares de Lacoste…

¡La billetera de los miembros! Mucho corazón, poco presupuesto. Por eso la idea es generar ingresos asociados a la producción de la Academia. El portal recogerá en sus secciones publicaciones de acceso libre, pero también venta de algunas a valores simbólicos que se puedan comprar en cualquier parte del mundo. Los boletines de la Academia estarán en una tienda virtual en una plataforma como Amazon, no hay que descubrir la pólvora.

 

DE CARA AL FUTURO

Para ser invitado a formar parte de la Academia es necesario ser un académico y además “tener producción de investigación en el tema, documentos relacionados al pisco: científica, histórica, que aporte al pisco. No necesariamente escrita. Puede ser fílmica. Augusto Tamayo es miembro, por ejemplo. Lo mismo Sandra Negro, que es arquitecta, o Alicia Polvarini, extraordinaria historiadora...”.

- Que deberían ser los personajes a quienes los comunicadores consultamos permanentemente, ¿no? Pero no están visibilizados.

Mi sueño es que cualquier persona que quiera consultar sobre un tema relacionado al pisco, ingrese a la página de la Academia, porque es el portal oficial que resguarda los datos asociados al pisco desde el punto de vista cultural y técnico. Que sea un nodo de convergencia a las diferentes disciplinas de acuerdo con la información que se requiera.

- Qué se viene.

Este mayo es el mes de la Academia. Cumple quince años y queremos aprovechar porque confluyen varias situaciones: el aniversario, el nombramiento de la nueva junta directiva que presido, la aparición del boletín número 4, el lanzamiento del nuestro plan de trabajo y el avance del portal web. No tenemos una fecha definida, pero debe ser la última semana de mayo, y comentaremos un poco más.

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