Chachapoyas tiene lo suyo

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Escribe Lucero Villagarcía

No cabe la menor duda: el pisco es nuestro destilado de bandera, elaborado con uvas pisqueras cosechadas solo en las regiones de la costa del sur del país, pero también existen otras bebidas en el Perú que igualmente tienen sus propias características y encanto. Con enorme placer disfrutamos de una colorida, deliciosa y divertida sesión de cata y maridaje con los licores “La Reina”, que se elaboran en San Juan de la Frontera, Chachapoyas, con aguardientes de caña de 24°, macerados con diversos frutos de la selva como zarzamora, maracuyá, guayaba y tumbo.

 

 

Estos exóticos licores, que se vienen haciendo de manera artesanal desde hace cincuenta años, tienen sus propias características dependiendo de la fruta con la que fueron elaborados; por lo tanto, esta sesión se convirtió en una verdadera fiesta para los sentidos llena de descubrimientos y grandes sorpresas, dado que disfrutamos de los diversos colores, aromas y sabores que cada botella nos brindó.{jathumbnail}{jathumbnail off}

El licor de zarzamora es de color rojo rubí; brinda aromas y sabores propios de la fruta, así como otros que recuerdan a la cereza, guindón y miel. El de tumbo tiene un brillante color naranja y ocre; y se pueden disfrutar en nariz y en boca unos toques cítricos como naranja, mandarina y lima, además de tumbo y miel. El licor de guayaba en vista va entre almíbar y dorado, y regala aromas y sabores a guayaba, pero también se puede sentir almíbar, toffee, caramelo y un encantador toque de melocotón. Finalmente, el de maracuyá refleja un amarillo dorado claro y se percibe claramente toda la seducción del maracuyá, así como ligeros aromas de lima, pitajaya y miel.

Decidimos servir estos licores en punto helado para acompañar una tabla de piqueos en la que habían aceitunas, cabanossi, maní, salames y más, y la experiencia fue fascinante; todo un viaje a lo desconocido que finalmente nos llevó a un descubrir nuevo y maravilloso para los sentidos.

Finalmente, para completar la aventura, hicimos una sesión de maridaje con postres en el que sobresalieron el licor de mora con el mouse de plátano y el mouse de sauco; el licor de tumbo se lució con un pye de limón y un cheesecake de maracuyá; el de guayaba resultó delicioso con un mouse de plátano y pye de limón; y, finalmente, el licor de maracuyá estuvo absolutamente encantador con un cheesecake de maracuyá.

Como verán, hay muchas joyas por descubrir. Si en el tema del pisco tenemos mucho por andar, aprender y conocer, en el tema de los licores producidos en nuestro país tenemos todo por hacer. Están ahí, esperándonos, para contarnos sus historias y llenarnos de placer. Solo hace falta ir por ellos a descubrirlos, que ellos como recompensa nos darán una verdadera fiesta para los sentidos.