Cómo se come el premio a los 50 Mejores Restaurantes de Latinoamérica

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Nueve restaurantes peruanos lograron cupo entre los mejores de Latinoamérica ¿Y eso qué significa?

 

Escribe: Mary Sáenz / @MaryDCadenas

 

Estaba más que cantado que el restaurante Central de Virgilio y Pía Martínez se ubicaría por tercer año consecutivo a la cabeza del ranking latinoamericano, pues ya ostentaba el cuarto lugar en el ranking mundial (superado por el tres estrellas Michelin Osteria Francescana de Massimo Bottura, el español El Celler de Can Roca y el neoyorquino Eleven Madison Park); además, había sido elegido el mejor restaurante de Sudamérica y también el mejor restaurante del Perú.

Tampoco fue sorpresa que Maido ocupe el segundo lugar luego de haberse llevado el premio al establecimiento que escaló más posiciones este año y ocupado el décimo tercer lugar, en ambos casos también a nivel mundial.

Completaron la lista de restaurantes peruanos Astrid y Gastón Casa Moreyra, que baja del tercer puesto al séptimo con respecto a 2015; La Mar en el puesto doce; Osso Carnicería y Salumería en el puesto veintisiete; Rafael en el treinta; Fiesta en el treinta y cuatro; Malabar en el 38; e Isolina Taberna Peruana en el 41. 

Bocado apetecible

Quizás alguien se pregunte por qué tanto alboroto por una lista elaborada por una revista británica (Restaurant). Y la respuesta es simple: por la misma razón que se celebran las estrellas, los soles y demás calificaciones. Premio es premio. 

Lo cierto es que esta la lista se ha consolidado como una de las más influyentes en el medio, más allá de subjetividades y de entredichos por su sistema de votación, amén de la gran espalda que le dan sus grandes auspicios a nivel mundial.

Así que, por más que cualquiera de ellos responda que “sigo trabajando igual”, ser parte de esta élite incrementa el interés en comensales antiguos y nuevos. También porque los pone en la carta de foodies, gourmandise y tastemakers de todo el mundo. Es una estupenda herramienta de promoción a nivel personal y empresarial. Y ya saben: a más comensales, más ventas y, pues, para eso justamente es que uno pone un negocio.

A comerse el pastel

Estar en estas listas también pone al país premiado en una situación ventajosa. Es pues, una oportunidad que Promperú podría aprovechar al máximo, tal como hace México, por ejemplo, para fomentar el gastroturismo no solo a la capital ni a MacchuPicchu o los restaurantes de alta cocina, sino también a provincias, a los tradicionales, a los mercados (no solo al N°1 de Surquillo o el de San Isidro). Cuando se comprenda que la gastronomía no empieza en la chacra ni termina en el plato, se podrán trazar estrategias más eficientes para aprovechar coyunturas tan provechosas como la actual.