La calidad del café peruano es indiscutible, pero ¿es verdad que el crecimiento de este sector no se traduce en un mayor consumo interno? ¿Los peruanos no consumen tanto café o hay un subregistro? Estos temas fueron motivo de análisis en la reciente 23ª Convención Nacional del Café y Cacao, “La nueva normalidad del café y cacao del Perú”, realizada por la Cámara Peruana del Café y el Cacao.

Distintos factores contribuyen a esa percepción de bajo consumo, de cara al Plan Nacional de Acción del Café Perú para incrementar su consumo en 30% a 2030. Uno factor es la distorsión que se produce en los registros debido a la presencia de sucedáneos del café, de bebidas elaboradas con café y de marcas tan pequeñas como para no estar mapeadas.

Sobre este último factor, en 2020 se contabilizaron 8600 marcas de café y cafeterías en el país, la mayoría en Lima, pero esa data no suele ser tomada en cuenta por las consultoras de investigación de mercados, con un sesgo evidente que se agrava cuando se trata de las propias zonas productoras, que no son consideradas para los estudios. Sin embargo, solo en Pichanaqui (Chanchamayo, Junín), con 5600 familias productoras de café, existen más de 20 cafeterías y se estima un consumo por familia de entre 370 gramos y 1 kilo.

El consumo en las zonas productoras ha crecido, y las marcas locales conquistan al consumidor oriundo. Por ejemplo, en Cusco, el líder en café grano y molido es una marca regional con disponibilidad en puntos de venta del 70 por ciento.

A pesar de que los estudios no reflejan la dimensión real del consumo interno de café, igual se le atribuye un volumen de participación en el consumo en hogares del 20 por ciento, con un crecimiento más alto al proyectado de 6 por ciento anual hasta 2025. La pandemia y nueva normalidad ha favorecido los nuevos canales de venta online.

También en el canal de autoservicios (supermercados e hipermercados) el volumen de ventas de café alcanza un interesante 25 por ciento, fruto de una estrategia que se aplica desde 2013 para dar mayor visibilidad a las marcas con alto valor agregado, con información educativa y atractiva para el cliente, promoción de la cultura del café y monitoreo de resultados.

Poner en un mismo estatus a marcas locales y globales de cafés especiales volvieron al café un producto aspiracional, lo que ha disparado también la venta de productos complementarios como molinos y aparatos para preparar café.