Cusco se instruye sobre el verdadero pisco

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Todo el que visite la capital arqueológica de América, celebrará sus atractivos turísticos, pero concordará también en que muchas barras no sirven pisco sours con los mejores piscos. Muchas veces incluso, con bebidas que no deberían llamarse así. Por eso, Lucero Villagarcía viene impulsando en Cusco el consumo de pisco de calidad.

Sumiller, catadora de piscos y profesora en distintos centros de estudio, como la escuela de gastronomía de Ventanilla y la Universidad del Pacífico, Lucero Villagarcía está empeñada en desterrar del Cusco la mala práctica del “pisco sour” de cortesía, que enmascara, según relata, “piscos” adulterados o de dudosa reputación. Y el único camino, señala, es la educación.

Hasta el momento, ella ha participado en dos eventos pisqueros. El primero, organizado por El Pisquerito –el bar del reconocido bartender nacional Hans Hillburg, pionero de la coctelería pisquera de calidad en la capital imperial– y el hotel Monasterio, también comprometido con este propósito. “Es que el primer pisco sour que prueba el 90 por ciento de turistas que llegan al Perú es este de ‘cortesía’, que se convierte también en el último que quieren probar. Se llevan una mala imagen porque piensan que el pisco causa dolor de cabeza y diversos malestares”.

El 16 de abril, en la capilla de El Monasterio, cerca de 160 alumnos de las escuelas de turismo y gastronomía: Cenfotur, Latinoamericano, Blue Ribbon, Quipu y ECISUR, abarrotaron las instalaciones para conocer acerca del pisco, su historia, sus cepas, su elaboración y experimentar una cata dirigida. “Impresionante el lugar. ¡Se me salían las lágrimas de la emoción! En la segunda parte del evento, Hans enseñó a preparar algunos cócteles con pisco y luego sacó a participar a algunos estudiantes. Fue muy dinámico y estoy segura que ahora saben lo que es el pisco de verdad”.
 
El segundo evento se realizó al día siguiente, el 17 de abril, y estuvo dirigido a los ejecutivos de restaurantes, hoteles, empresas de turismo y aficionados al pisco más importantes de Cusco. Asistieron 22 personas, entre ellas, personal de los restaurantes La Chicha, La Cosa Nostra y Piskuo; de Apacheta Galería de Arte; Carlos Gonzales, de la empresa de turismo Abercrombie & Kent; del Hotel El Monasterio; y el director de la Escuela Latinoamericano, entre otras.
 
“Los comentarios sobre los piscos, fueron los mejores. Esta vez llevé Don Zacarías, Don Amadeo, Viñas de Oro, De Carral, Cepas de Loro y Qollqe”, se emociona Lucero, quien señala que próximamente seguirá llevando el conocimiento pisquero a distintas ciudades del país, como ya ha hecho en Piura y Trujillo también.