¿Detrás de un gran plato, un gran vino… o viceversa?

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Escribe Soledad Marroquín

La palabra maridaje puede incomodar a muchos. Posiblemente no se entiende, resulta extraña o se percibe ajena a la vida cotidiana. La realidad demuestra que los peruanos ejercen las diversas variables de comida y bebida casi de manera muy acertada y casi de forma natural.

 

Para otros, la palabra puede generar confusión y se refieren a “marinar”, concepto utilizado en la cocina para mezclar ingredientes y especias.

En lo que sí estamos todos de acuerdo es que para disfrutar la excelencia de una comida es necesaria la bebida precisa que exalte los paladares y vuelva el momento inolvidable y no sólo un mero acto alimentario.

El vino es la bebida con mayor diversidad para enfrentar la infinita variedad de comidas que existen en el mundo. Hoy cuando el Perú empieza a sobresalir en la culinaria mundial y que el mercado local propone una oferta cada vez más grande de vinos y bebidas, la búsqueda de las mejores armonías asegura una diversión exquisita.

Vale precisar que el maridaje no sólo se circunscribe a vinos y comidas. Si bien es con esa dupla que se dan las mejore armonías no se puede dejar de lado las otras bebidas, incluidas las que no contienen alcohol.