Don Amadeo, gran pisco en manos de un gran productor

0
1112

Escribe Lucero Villagarcía

Quienes tenemos la suerte de conocer a Alberto Di Laura, entendemos con mayor claridad cómo es que produce piscos de tanta calidad. Y es que Alberto no sólo es conocido como un excelente productor, apasionado y con un total respeto hacia nuestro destilado y sus consumidores; sino como una gran persona.

Alberto, decidió hace ya diez años, continuar con lo que su abuelo empezó en Quilmaná. Como él mismo cuenta, si bien su abuelo sólo hacía vinos para su propio consumo, se encargó de sembrar vides pisqueras dejando ese legado para su nieto, quien muchos años más tarde empezaría en ese lugar la producción de lo que hoy es uno de los grandes piscos del Perú: Don Amadeo.

¿Quién te enseñó a hacer pisco?
La verdad es que cuando decidí hacer pisco, me fui a visitar todas las bodegas del Perú para probar y ver qué es un gran pisco y qué es un mal pisco; qué es lo que me gusta y que no. Cómo se hace, qué utilizan; en fin, variables, que encontré en todas las regiones. Y es en esta búsqueda que descubrí que la clave era innovar. Por ello decidí estudiar los principios básicos de la enología y seguir la corriente de la tecnología, pero sin dejar la parte artesanal. En otras palabras, lo que hice fue crear una bodega tecno artesanal.

¿Cuántas hectáreas de viñedos tienes y cuántos litros produces?
Seis hectáreas propias. Donde tengo, dos hectáreas de uva mollar, dos de quebranta, dos de italia, y en sociedad tengo tres de albilla, torontel y moscatel. Con estas hectáreas puedo producir de cinco mil a seis mil litros.

¿Tu dirías que tu pisco es un pisco boutique o artesanal?
Yo diría que mi pisco es un pisco boutique, ya que trato de no producir más de 1,000 litros por variedad; y con una elaboración tecno artesanal, que maneja factores de calidad, como reposo de un año, análisis físico químico y cata de profesionales antes de envasar cada variedad.

Los datos muestran cómo el pisco ha tenido un gran avance en estos últimos años, desde el consumo per cápita en el Perú, hasta el monto de producción y exportación. Asimismo, hemos mejorado mucho en lo que a la calidad se refiere; sin embargo, todavía tenemos una gran cantidad de piscos de muy baja calidad. ¿A qué crees que se debe esto?
A variables como una añada mala, con uvas que no están en su óptima condición y a una mala práctica de elaboración. Pienso que cada productor tiene que comprometerse a tener una visión: elaborar el mejor aguardiente del mundo cumpliendo siempre la norma técnica. Asimismo, a tener una misión de hacer siempre y con mucha responsabilidad la elaboración del pisco. Nuestra bebida bandera tiene que recordar la tradición del sabor de lo nuestro, además de ofrecer la mejor calidad en cada copa de pisco que se bebe.

Todos los que estamos metidos en este mundo fascinante del pisco, sabemos que Don Amadeo es un referente de piscos de calidad. ¿Por qué crees que te has ganado esta imagen?
Creo que por los logros obtenidos durante los últimos años, que son para mí desafíos, mucho esfuerzo, un gran compromiso y mucho respeto por los consumidores y productores de pisco.

¿Y en esos años, te ha pasado alguna vez que no te salió un pisco de calidad?
Si claro, y en ese caso, esos piscos simplemente no los envaso. La honestidad es otro de los ingredientes del pisco.

¿Qué es el pisco para ti?
Es una pasión, es un gusto, es parte de mi vida. Es algo que lo llevo adentro, algo como mi identidad y una tradición familiar. Y siempre trato que sea como la imagen de mi padre, un gran campeón y es por eso que mi pisco se llama “Don Amadeo”.

¿Qué es lo que tú quieres entregar a un consumidor en una botella?
En cada botella trato de entregar calidad, tradición y honestidad.

¿No crees que, en parte, el hecho de que muchas bodegas no mejoren la calidad de sus productos tiene ver con el hecho de que todavía somos consumidores muy poco exigentes?
Si, es cierto. En la actualidad los productores no contamos con un consejo regulador de la denominación de origen pisco. Si funcionara, se corregirían muchos errores, que muchas veces desprestigian al pisco, ya que un consejo regulador debería premiar a los buenos piscos y sancionar a los malos, para que los consumidores sólo tengan piscos de calidad para comprar.