Hoy: Pulpo al olivo Nikko y Tallarín Saltado Barrios Altos

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Cuando se trata del sabor, es sabido que uno puede recorrer cualquier distancia, atravesar media ciudad si es posible. Con más ímpetu aún si es sábado o domingo, cuando Lima se desintoxica ligeramente de la marea vehicular. Buen momento para –si no se transita o se vive a menudo por el rumbo este de la capital peruana– recalar en uno de los restaurantes que lidera la movida gastronómica en La Molina, Nikko, y conocer la SUGERENCIA DEL CHEF para este fin de semana.

 

Omar Frank es el chef y propietario de este avezado emprendimiento gourmet en una zona que no era, precisamente, la ubicación para estos menesteres. A fuerza de fe, empeño, experiencia y –sobre todo– una propuesta con personalidad, de febrero del 2010 cuando abrió a la fecha, ya se está hablando de un nuevo corredor gastronómico limeño, entre las avenidas La Molina y La Fontana. La propuesta de Nikko es clara: cocina peruana con influencia japonesa.

“No es una novedad esto de la cocina peruana con influencia japonesa”, dice Omar, cuya formación gastronómica (y no tiene empacho en decirlo) se la debe a Gastón Acurio, con quien trabajó poco más de 13 años (1997-2010) desde que regresó de Canadá, donde aprendió a ser un todoterreno en materia de cocina. “Acuérdate de Rosita Yumura, de Oh Calamar, de El Tiburón, de El Secreto, del propio Costanera 700, ahí ya se daba la fusión, el intercambio”.

Tanto se ha empapado de toda esta tradición que hoy nos sugiere para empezar el paladeo su versión del Pulpo al Olivo (S/. 27.00), que tiene en su carta como un homenaje a Rosita Yimura, la creadora de este consagrado potaje. Lo que cuida con celo santo es que sea un buen pulpo y se consiga un punto en el que no haya la menor resistencia. “Pensar que antes al pulpo nadie le daba bola, como a la chita, que la llevaban en camiones». En este plato, la variante viene con una cama de mayonesa de aceituna, que comparte roles con el aceite de oliva y cebolla blanca. {jathumbnail}{jathumbnail off}

La siguiente sugerencia del chef se perfila por otro de los clásicos de la cocina peruana con influencia japonesa: los tallarines saltados. ¿No son chinos los saltados? “Sí, la técnica es china, pero hubo mucho intercambio entre chinos y japoneses y este plato es emblemático más bien de los restaurantes de japoneses. Son platos que ya existen, nosotros somos una cebichería que homenajea el pasado”. El tallarín saltado que se coloca al frente es el Barrio Altos, de chicharrón de pescado, salteado en un sillau más suave, vinagre y salsa de ostión. La ración es rotunda (S/. 36.00).

Como todo es clásico, remata una crema volteada (S/. 16.00) que tiene como gran virtud la especial consistencia, que Omar atribuye al cuidado que tienen en todos los insumos.

NIKKO
Cebichería Nikkei

Av. La Fontana 1137, La Molina
Reservas e informes: reservas@nikko.com.pe / 348-8095 y 989 098 517
Estacionamiento y valet parking: lunes a domingo de 12 m. a 5 pm.