Sobre los alimentos, población, cultura, agricultura…

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El siguiente artículo fue leído ayer por la autora de «Café de las nubes, café del Perú» en la presentación del libro en el marco del Mes de las Letras de la Universidad de San Martín de Porres, exponiendo conceptos claros y honestos sobre la defensa de la biodiversidad, el peligro de los transgénicos y el rol imprescindible de los consumidores en estos temas.

Escribe Karissa Silva

Empecemos por definir conceptos en sus significados más generales y relevantes:
 
alimento: cualquier sustancia de origen animal o vegetal que se pueda comer o tomar con fines nutricionales o por placer. Este alimento comido y asimilado producirá energía, estimulará el crecimiento y mantendrá la vida.
 
sostenibilidad (en tanto desarrollo sostenible): desarrollo que logra satisfacer las necesidades actuales de la sociedad sin comprometer la habilidad de las generaciones futuras o de otras poblaciones de satisfacer sus necesidades.
 
cultura: conjunto de conocimientos, creencias, comportamientos, valores, prácticas, códigos, normas y reglas compartidos por un grupo humano.
 
agricultura: el arte de cultivar el campo usando nuestra cultura = conocimientos.
 
Ahora, ¿cómo podemos hacer para que los alimentos siendo parte fundamental de nuestras culturas, sean producidos de una manera armoniosa con el medio ambiente, sean distribuidos de una manera justa y cumplan con el objetivo de mantenernos vivos y con salud?

Parece una pregunta fácil de contestar y probablemente lo fue durante muchos años cuando la mayor parte de la población vivía en zonas rurales y la agricultura era parte fundamental de la cultura.
 
Lo cierto es que hoy no lo es.

Hay muchos factores que han cambiado las respuestas a estas preguntas. Algunos son los sistemas económicos, y las políticas alimentarias, la globalización y un par de factores muy importantes la avaricia y la codicia.
 
Hasta hace unos 100 años la mayor parte de la población del mundo vivía en zonas rurales y la agricultura formaba parte de la cultura y de las actividades diarias. La agricultura no solo tenia como finalidad la seguridad alimentaria, sino que era parte de los conocimientos fundacionales, parte de las tradiciones los ritos, creencias y atravesaba todas las actividades de la población.

Las semillas eran la fuente de la vida, se seleccionaban las mejores para mejorar el cultivo, se conservaban para la siguiente siembra, habían ritos alrededor de la siembra, la cosecha, las estaciones, las lluvias. El conocimiento del medio ambiente era integral y sostenible.
 
En los últimos 100 años han habido grandes cambios. La agricultura y la producción de alimentos se industrializaron. La productividad es la nueva palabra clave y en pos de ella la tierra se ve forzada a producir mas de lo que debería.

La nueva agricultura consecuencia de la revolución industrial y la revolución verde[1] se centra en el volumen, en los monocultivos, los pesticidas, los fertilizantes químicos, las semillas transgénicas, los subsidios, la biotecnología y la mecanización de la producción.
 
Esta aproximación a la agricultura ha causado estragos en nuestros recursos naturales, ha contaminado las fuentes de agua, ha transformado las tierras fértiles en campos estériles ha puesto en riesgo la biodiversidad, nuestra salud y la salud del planeta en el que vivimos.
Ha transformado también la cultura y ha excluido los saberes tradicionales.
 
En 1950, más del 30% de la población mundial ya vivía en las ciudades y la urbanización de las zonas rurales empezaba a crecer de manera alarmante. La población urbana se define como la población que no depende de la agricultura para su sustento y por la densidad poblacional del espacio que ocupan (en el Perú son un mínimo de 100 viviendas agrupadas contiguamente). [2]
 
Estas migraciones y crecimiento poblacional, en parte resultado de la industrialización, han cambiado drásticamente nuestra cultura, nuestro vínculo con los alimentos, con la agricultura, con el medio ambiente y con los recursos naturales.
 
Surgen las siguientes preguntas:
 
¿Podremos producir suficientes alimentos como para alimentar a toda la población del mundo?
 
¿Existen suficientes recursos naturales que nos permitan producirlos y sobrevivir?
 
¿Seremos demasiados en el mundo y estaremos consumiendo mas recursos de los que deberíamos o de los que necesitamos?
 
Bajo este paradigma de agricultura extensiva podemos producir suficientes alimentos pero no podemos conservar nuestros recursos naturales. Lo cual finalmente no nos permitirá producir ningún alimento.

Esta es nuestra situación hoy, nuestros recursos y nuestra vida peligra por las decisiones tomadas en los últimos 100 años.
 
Y ¡si! Si somos demasiados en el mundo y consumimos demasiado ¡de todo! Somos unos depredadores a costa de nuestra propia supervivencia.
 
Nuestra nueva agricultura que produce grandes cantidades de alimento ha impactado en el calentamiento de la tierra, 0.74°C  en los últimos 100 años, usa 70% del agua potable y contamina una gran cantidad con los residuos de los fertilizantes químicos y pesticidas que usa. Ha enfermado las tierras de cultivo, ha incrementado las plagas, ha depredado los bosques, usa grandes cantidades de recursos naturales no renovables, ha patentado la vida y produce alimentos de mala calidad.
 
Y lo peor de todo es que ha empobrecido cultural y económicamente a una gran parte de la población, que  además se mantiene desnutrida y en condiciones de vida muy lejanas al bienestar que promueve.
 
Hoy más del 50% de la población del Perú vive en la pobreza, y la mitad de ellos en extrema pobreza. El 25% de los niños tienen desnutrición crónica y el 40% de la población no accede a una alimentación de calidad.

Hay más de 800 millones de personas con desnutrición en el mundo, más de 15000 niños mueren de hambre o de problemas relacionados diariamente. ¡Un niño cada 5 segundos! Y hay 1.5 billones de personas en extrema pobreza en el mundo.
 
Aproximadamente el 40% de los alimentos producidos se botan a la basura cada año.
 
Parece que es momento de parar, pensar y evaluar.
 
¿Qué hacer?
 
Como consumidor, elegir y consumir responsablemente. No comprar más de lo que uno necesita, apoyar a los pequeños productores, a los saberes tradicionales. Pagar el precio justo por los alimentos. Consumir el agua justa. Ser responsables y conscientes de nuestras decisiones y nuestro impacto.
 
Como productor, producir alimentos de calidad, sosteniblemente, en armonía con el entorno. Restaurar una agricultura que use la tierra y que a su vez la conserve respetando a la naturaleza y aplicando los conocimientos tradicionales.
 
Los buenos alimentos son un derecho no un lujo. La alimentación y la producción de los alimentos debe de estar estrechamente vinculada con el placer, la salud y la cultura.

El alimento debe ser un placer necesario que nos vincule armoniosamente con la naturaleza.
 
 
[1] Revolución Verde: la revolución en la producción agrícola que se da entre los años  1940 y 1970 y que promete terminar con el hambre en el mundo produciendo semillas mágicas que tengan mayores rendimientos, fomentando los monocultivos, los pesticidas y los agroquímicos.
http://www.foodfirst.org/media/opeds/2000/4-greenrev.html
 
[2] Según el censo del 2007 la población rural en el Perú era del 24% y la urbana del 75%. La población total: 28 220 764 personas. En el censo de 1961 éramos 10 420 357 personas de las cuales 47.4% era población urbana y 52.6% población rural. El 1940 la población urbana era de 35.4% y la rural de 64.6%.