Victoria Sour Beer, nace en Cusco en el año 2018 cuando se unen la pasión del cervecero casero cusqueño Anderson Olarte Carpio con la visión de Carla Cisneros Zúñiga, emprendedora especialista en gestión de bares cerveceros.

El primer reto indica Cisneros, fue prestarle particular atención al proceso de fermentación de la chicha de jora -dado que ésta se fermenta con levaduras salvajes- hasta que lograr obtener una versión de chicha de larga fermentación.

Este producto se lanzó a la venta con una muy buena aceptación del público nacional, aunque de manera especial la del bebedor internacional, puesto que el perfil ácido o sour y las notas complejas de esta bebida les recordaban mucho a los estilos cerveceros de fermentación espontánea o fermentación mixta que se estaban convirtiendo en tendencia en Europa y América del Norte.

Tras la buena aceptación de su primera versión, durante el año 2019 desarrollaron otras con procesos similares y de barril con frutas de estación y hierbas locales, generando un gran interés en el consumidor de cervezas artesanales por su particularidad y frescura.

«Ya a inicios del 2020, por la pandemia, tuvimos que re-direccionar la producción y migrar de barril a la botella. Teniendo el tiempo para experimentar con nuevas recetas nace la idea de fusionar el proceso de la cervecería artesanal con el ya explorado de la chicha de jora y así nace la primera Cerveza Experimental de Fermentación Mixta «Victoria Sour Beer» con base de jora con adición de trigo y de fermentación lenta. Esta particular receta resultó ser una nunca antes planteada por cerveceros peruanos y con un perfil «salvaje», agrega Cisneros.

-Del grano a la copa-
Victoria Experimental Sour Beer es una “cerveza” completamente nueva por utilizar principalmente granos 100% peruanos. El maíz lo germinan para conseguir la jora; el trigo lo siembran en su tierra, así como la preparación de su propia receta de chicha de jora que les permite cosechar microorganismos del medio ambiente en Mollepata, Cusco donde tienen su pequeño taller.

«Somos los primeros cerveceros en Perú haciendo un trabajo «from grain to glass«, es decir, desde el grano hasta la copa, algo similar al movimiento «bean to bar» en chocolatería artesanal o visto anteriormente en el vino, procurando así el cuidado durante todo el proceso de producción, de inicio a fin», puntualiza.

Otro aspecto particular esta cerveza es la fermentación lenta que se da por las levaduras salvajes que se incorporan a través de su chicha de jora. Este es un proceso que toma mucho tiempo: primero, la fermentación puede tomar de 4 a 6 meses o incluso un año, cada lote es distinto. Luego, la maduración en botella es de por lo menos 2 meses. Sin embargo, Cisneros afirma que han aprendido que un año de maduración en botella permite una evolución increíble.

El resultado, una cerveza Premium artesanal peruana de carácter donde las bacterias y levaduras salvajes que se utilizan en el proceso, aportan una ligera acidez, con leves notas a granja y donde la jora resalta un aroma frutal único. Todo en balance, con una buena carbonatación, logran una cerveza de cuerpo ligero,  refrescante, súper fácil de beber y «gluten free».

Con nota de prensa.