Wines of Argentina: un ejemplo en que el pisco debería poner la mira

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Escribe Manuel Cadenas Mujica

Ahora que ya tenemos un Consejo Regulador del Pisco, que es nuestra bebida de bandera, cabe apoderarse de los buenos ejemplos que nos circundan en lo que respecta a la difusión nacional e internacional de esta clase de productos. Uno de ellos está ante nuestras narices, y por varias razones tiene varios puntos en común con el caso peruano: la difusión del vino argentino, que en estos días celebra su Día Mundial del Malbec.

A pesar que se trata de dos bebidas diferentes, la lógica parece ser muy parecida si uno atiende algunos aspectos que en algún momento se conversaron alrededor de unos piscos, precisamente, con el colombiano Hugo Sabogal –el relacionista público de Wines of Argentina– y Mario Giordano –director de esta institución–. Ellos mismos establecían, a golpe de preguntas de este periodista, las coincidencias del caso en lo que respecta a la promoción del vino de su país.

Para no abundar en el diálogo, diremos que entre esos aspectos, destaca principalmente el haber entendido que el volumen por el volumen no es el camino. Que la calidad, la promoción de un producto premium, cuenta con mejor predicamento en los mercados internacionales, máxime si se entiende que ese camino establece un ingreso superior al que se tenía cuando el vino argentino se decantaba por la cantidad antes que la calidad, época en que el vino abastecía sólo al mercado interno mientras agonizaba por los costos.

Con el pisco, nos decían, ocurre lo propio de manera natural. El pisco no es un producto de volumen históricamente hablando, y menos ahora que una serie de auxilios tecnológicos y científicos han permitido mejorar los procesos y, por consiguiente, el producto final… por lo menos entre quienes trabajan con conciencia. Maravilla ver cómo en Argentina, vinos top de alta cotización internacional se producen en pequeñas bodegas que vuelven a las pozas de cemento y las cubas de roble para la fermentación y guarda, en lugar de los tanques de acero inoxidable… ¿no nos recuerda eso a gran parte de la producción pisquera?

Otro aspecto que todavía el pisco no ha desarrollado del todo es la identidad cultural. La asociación con el tango y con el carácter apasionado argentino ha sido uno de los aciertos de Wines of Argentina, sumado al rescate de los valores ancestrales andinos que bodegas de Mendoza y Salta, sobre todo, cuidan resaltar. ¿Cuándo el pisco conseguirá, por ejemplo, en el caso de las bodegas iqueñas, apropiarse del simple hecho geográfico de estar ubicadas en la misma zona donde hace miles de años florecieron culturas mundialmente celebradas como la Nasca y la Paracas? Cae de madura esa asociación, pero aún no se consigue asumir con un discurso claro y contundente.

Finalmente, entre las muchas coincidencias encontradas en aquella conversación amical y entusiasmada, salió a colación el escaso o nulo apoyo que el Estado suele dar y que la empresa privada no debe esperar en estos menesteres. Es la iniciativa particular la que sustenta el proyecto llamado Wines of Argentina, al que se han ido sumando gracias a una labor pacienzuda de convencimiento, una gran cantidad (no todas, pero sí las suficientes) de bodegas argentinas de sus varias regiones vitivinícolas. Hora de aprender de este ejemplo particular, que tenemos tan a la mano y que ahora, con el Día del Malbec y la multiplicidad de celebraciones, alcanza ribetes mundiales que al pisco no le vendrían nada mal.